Es morir, sin haber muerto
obviar los sueños,
y estar muerta, sin morir,
callar los versos.
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12 enero, 2011
Mausoleo
Construyó un majestuoso castillo de arena.
Enterró su vida y su pasado y decidió mudarse a él, para siempre.
Llegada la noche, el viento sopló en las almenas y cantó su réquiem.
Ahora yace bajo el túmulo erigido con sus vanidades, PARA SIEMPRE.
La majestuosidad siempre ha traído esas terribles consecuencias. No nos olvidemos del Rey Mausolo y su mega-trágica tumba de Halicarnaso. Me trajo ese recuerdo del pasado remoto este micro.
Buena observación, Sil precisamente en esa historia y en otras parecidas pero más cercanas pensaba al escribirlo.
Gracias, María Bote, por venir y por leerme.
Besos para ti también, Marisa, y gracias por tu comentario.
Exacto Drac, a veces hasta pagamos entrada, pero ya ni siquiera el vanidoso ni siquiera pude recaudar y disfrutar de ese dinero. Ya no está.
Gracias Aida y Mayte, me alegra que os guste.
Carmen, es que de los errores se aprende, pero de los propios, aunque a veces la lección llegue demasiado tarde. Los cuentos entretienen y hasta enseñan, pero rara vez hacemos caso a sus enseñanzas.
Narci,gracias por tu visita y tus alentadoras palabras,que me han permitido llegar a tu blog. He leido tus posts y hago mías tu claridad y tu bella inspiración...
Este post me recuerda a tantas y tantas personas,que han puesto sus anhelos en la apariencia y en la materia...Ahora la crisis nos hará reflexionar a todos,porque es el espíritu con sus valores el que debe tomar las riendas del destino,si queremos salir adelante.
Te dejo mi gratitud y mi abrazo inmenso,amiga. M.Jésús
Majercamu, fue un placer visitarte y un honor recibirte en mi blog. Bienvenida y gracias por tu comentario.
Hola Rebecca, en realidad hablo sobre todo de la vanidad de los hombres que ponen toda su esperanza en lo material, sin entender que cuando llega la muerte, nada podemos llevar con nosotros. Gracias por tu visita y comentario.
Jajaja, De Cenizas, puede que tengas razón, pero a mí siempre me ha dado pena pisar esas frágiles obras de arte, eso sí, una vez derribadas es un gusto sentir la arena en los pies.
Marian, son bellos pero de engañosa belleza, y tan frágiles que apenas nos da tiempo a disfrutarlos y ya son nada.
Efectivametne, Latrix un primer buen paso. No debemos olvidarlo.
A veces dejamos todo de lado y nos enterramos en un majestuoso castillo de arena que se desmorona cuando vienen los vientos. Muy buen microrelato Narci. Besos
21 comentarios:
La majestuosidad siempre ha traído esas terribles consecuencias.
No nos olvidemos del Rey Mausolo y su mega-trágica tumba de Halicarnaso.
Me trajo ese recuerdo del pasado remoto este micro.
Un beso, Narci
SIL
Un microrelato empapado de filosofía, querida Narci.
Un gusto venir a leerte, amiga.
besos. María.
Un micro con moraleja.
Besos
Y encima pagamos entrada para ver el monumento a su vanidad!!
¡Excelente!
Un fuerte abrazo.
Pura belleza.
Besiño Narci!
y mira que nos leyeron siendo bien chicos el cuento de los tres cerditos...pero seguimos construyendo sobre arena
con el deseo ni los granos de arena nos arañan los ojos y después pasa lo que pasa
me ha gustado mucho Narci
Besos
Buena observación, Sil precisamente en esa historia y en otras parecidas pero más cercanas pensaba al escribirlo.
Gracias, María Bote, por venir y por leerme.
Besos para ti también, Marisa, y gracias por tu comentario.
Exacto Drac, a veces hasta pagamos entrada, pero ya ni siquiera el vanidoso ni siquiera pude recaudar y disfrutar de ese dinero. Ya no está.
Gracias Aida y Mayte, me alegra que os guste.
Carmen, es que de los errores se aprende, pero de los propios, aunque a veces la lección llegue demasiado tarde. Los cuentos entretienen y hasta enseñan, pero rara vez hacemos caso a sus enseñanzas.
Waw! Intenso... Me encantó!
Gracias Carla, me alegra que te guste. Besos
Narci,gracias por tu visita y tus alentadoras palabras,que me han permitido llegar a tu blog.
He leido tus posts y hago mías tu claridad y tu bella inspiración...
Este post me recuerda a tantas y tantas personas,que han puesto sus anhelos en la apariencia y en la materia...Ahora la crisis nos hará reflexionar a todos,porque es el espíritu con sus valores el que debe tomar las riendas del destino,si queremos salir adelante.
Te dejo mi gratitud y mi abrazo inmenso,amiga.
M.Jésús
hola Narci,
interesante relato que habla de la muerte o de la persona fallecida.
un abrazo ^^
¡Muy bueno! Las plantas de los pies adoran pisar esos mausoleos.
besos
Eso pasa con los Castillos en el aire.
Pero son tan bellos. jejeje
Un abrazo
De nuestras propias vanidades está lleno el mundo.
Un primer buen paso... reconocerlas.
Un besazo Narci
Majercamu, fue un placer visitarte y un honor recibirte en mi blog. Bienvenida y gracias por tu comentario.
Hola Rebecca, en realidad hablo sobre todo de la vanidad de los hombres que ponen toda su esperanza en lo material, sin entender que cuando llega la muerte, nada podemos llevar con nosotros. Gracias por tu visita y comentario.
Jajaja, De Cenizas, puede que tengas razón, pero a mí siempre me ha dado pena pisar esas frágiles obras de arte, eso sí, una vez derribadas es un gusto sentir la arena en los pies.
Marian, son bellos pero de engañosa belleza, y tan frágiles que apenas nos da tiempo a disfrutarlos y ya son nada.
Efectivametne, Latrix un primer buen paso. No debemos olvidarlo.
Besos y gracias a todos.
Un lugar muy apropiado para el descanso eterno de toda vanidad.
Besos
A veces dejamos todo de lado y nos enterramos en un majestuoso castillo de arena que se desmorona cuando vienen los vientos.
Muy buen microrelato Narci.
Besos
Apropiado y el único posible, Trini. Besos.
Gracias Belkis. Besos
mal sitio para enterrarse
el viento se lleva la arena
y te quedas en cueros
Tienes razón MTeresa, al final el pobre vanidoso se quedará sin castillo, sin túmulo, sin mausoleo y sin "na de na". Besos.
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