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23 marzo, 2011

Reproche póstumo

No eres canto ni tañido
Ni llamada ni castigo
Sólo impasible testigo
Y ni aliento ni gemido
Te han podido conmover.
No eres prisa ni descanso
Eres amor y eres espanto
Tanto te da risa o llanto
Ni del bruto ni del manso
De nadie te dejas ver.
Estás presente y ausente
Entras, sales y no sientes
Al hombre ni a la mujer.
Todo te es indiferente
Ni dices verdad ni mientes
Y nada quieres saber
Del destino de este mundo
Que en un arranque iracundo
Olvidaste a su merced
Y sin pena ni congoja
Ya que nada te sonroja
Lo has dejado perecer.

25 febrero, 2011

Suspiro sin aire

Hay una lágrima en el viento
un sollozo en las esquinas
en la luna hay un silencio
una fuga y mil toxinas.

No hay sabor en mis palabras
y en mis versos ya no hay vida
ni sosiego para el alma
ni calor, ni luz ,ni rimas…

Hoy me faltan los acentos
el ritmo va a la deriva
se me escapan los fonemas
y las musas no me silban.

Y es que no siento los ecos
de mi voz, ni mi latido
y hasta el aire se ha olvidado
de nutrir este suspiro.


Narci M. Ventanas

14 febrero, 2011

El Llanto de la Luna


De repente, la calle quedó inundada. Nadie había visto una sola nube en el cielo, el sol brillaba acusador cegando a todos los mortales. Ni era época de deshielos ni jamás se había visto nieve en cientos de kilómetros a la redonda. Tampoco el mar quedaba tan próximo como para haber deslizado su lengua salada sobre la pequeña aldea perdida en aquel bosque sin sombras.

Los niños chapoteaban felices en el tibio líquido de sabor acre y color dorado que cubría el pavimento de diminutas teselas, confeccionado, puntada apuntada, por delicadas manos femeninas, con aquellos pedacitos de sol que el agua del río les dejaba en su ribera como regalo, periódicamente, cada vez que, bajo la luna llena, dos amantes se fundían en un abrazo.

El sol seguía lanzando sus llamaradas sobre las copas de los árboles, sobre los tejados de vivos colores, sobre la piel de los transeúntes que miraban sorprendidos el enorme y extraño charco, que seguía creciendo sin que nadie pudiera entender su procedencia.

- Será una bolsa de agua subterránea que se ha roto y está emergiendo
- Habrá que estudiarlo, quizá sean aguas medicinales y podríamos montar unas termas para atraer a turistas
- Esta agua tiene un ligero sabor a sal. Para beber, desde luego, no sirve.
- Podemos montar unas salinas en el pueblo.

Y mientras, el sol, cada vez más furioso y acongojado, seguía lanzando sus rayos para recoger su sangre, las lágrimas de su amada que, desconsolada, no cesaba de llorar, escondida entre la hojarasca del bosque.

- No te preocupes, cariño, no eres tú quien ha perdido su belleza, sino ellos quienes ya no pueden sentir tu hechizo, ocupados como están en atesorar esos destellos de tu risa que solidifican y se materializan al tocar el agua.

- Mi llanto no es por mí, amado mío, sino por la muerte del amor que alegraba mis noches y me permitía dejarles mi presente. Si ya los amantes no se miran tras mirarme, si tras contemplarme cogidos de la mano, no sienten la pasión en sus pestañas, si cuando me muestro plena, en el cielo, con el sequito de estrellas que me sigue, no se les dibuja el alma en las pupilas y se sienten empujados al abrazo…


...si el amor muere en la noche
provocando así mi llanto
y el dolor
es tu luz todo un derroche
que a mi alma causa espanto
gran pavor.

Si tú, hombre, ya no sientes
mi tibio baño de espuma,
ni el candor
de pieles concupiscentes
y te pierdes en la bruma
sin ardor…

será que ha muerto mi hechizo
y el resplandor de mis ojos,
ya es menor,
o te has vuelto tornadizo
y has vestido con enojos
al amor.

02 febrero, 2011

Es de bien nacidos ser agradecidos

-          Corazón ¿por qué me has hecho esto? Con lo que yo te apreciaba.
-          Sí, me apreciabas, pero mientras yo me dejaba la vida bombeando tu sangre pútrida, tú te lo montabas con Paladar y Estómago en una orgía perpetua, sin acordarte de hacerme siquiera un guiño de agradecimiento.

21 enero, 2011

Diluyendo dramas

Si ya sólo nos quedan las miserias
el amargo sabor del abandono
disputas repetidas y el encono
de un recelo que obstruye las arterias.

Si ya sólo nos queda la tristeza
el sigilo voraz de las miradas
el rencor en palabras descarnadas
que hicieron de los miedos fortaleza.

Bebamos de la fuente de la vida
ese jugo divino de comedia
que torna en ironía la tragedia.

Y en un regazo frágil de amapolas
donde duermen los sueños su agonía
gozaremos, al fin, de un Nuevo Día.

Caminos de agua


Bailamos la danza del viento
Caminamos con pasos verdes
Saltamos a los abismos del tiempo
Emergemos desde los más profundo del sueño
Por todos los poros de la tierra madre
Y renacemos desde las nubes
Hasta recibir las lágrimas en torrentes