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26 diciembre, 2009

Conjunción de lo posible y lo imposible

Nada es imposible
y todo
todo se me torna oscuro
y el universo se apaga
las estrellas se calcinan
los planetas se amotinan
y los sueños se me acaban
cuando me niegas tus versos
y me esquivas la mirada.

Todo es posible
y nada
nada en mí ya se estremece
ni tu piel a mí me ofrece
todo un mundo en serpentina
que me atrapa y me domina
y en mis ojos fosforece.
Por eso guardo mis besos
y regreso a mi morada.

23 diciembre, 2009

Giraluna

Fotografía de Alicia Abatilli

Gira la Luna en tu carrusel de notas
con pies de viento y labios de espuma
te entrega ojos y pestañas rotas
formando dunas
en la arena cálida de tus melodías,
y su alma vibra
al sentir tu acento,
que infunde sueños
y a mi garganta
le presta aliento.

22 diciembre, 2009

Semblanzas de invierno

Viento frío
clavado en la pupila.

Agua helada
perforando
pieles.

Carámbano en las uñas.

Mudas melodías
de lluvia
tras cristales empañados.

Estridente silencio.

Palabras muertas.

Huecos infinitos
de alma
sin calma.

Árboles desnudos
ramas muertas.

Invierno
sin sueño
sin dueño.

Ciprés infinito
arañando nubes.

Bajo la tierra
semillas palpitan.

Bajo la muerte
late la vida.

20 diciembre, 2009

Soy Aire


Yo soy el aire que mueve los hilos
del Agua y el Viento
Por eso diviso Lunas y bebo Estrellas
o muerdo los labios del tiempo
acariciando sus dientes con mi lengua
y luego paso
como una melodía desconocida
que nadie recordará jamás
pues nadie evoca nunca al aire que respira
ni a la lluvia que alimenta sus poros
o baña sus cabellos con brumas nocturnas
sino que a través de silencios inmanentes
sueñan el aroma de las flores en las nubes
o poseen porque lo creen
la belleza de los sauces y las rosas
en la saliva amarga de los besos.

Pero yo soy el aire liberado
por la angustia terrible de unos ojos
Soy el último suspiro huyendo
de la espiral de un pecho muerto
Yo soy aire.
Soy fruto de olvido.

17 diciembre, 2009

Hueles a Luna

Porque hueles a Luna
y a tormentas ancestrales
¡Te busco!
Te busco y no te hallo
en el silencio de noches almidonadas
ni entre las espumas de mi sangre
bombeada brutalmente
por ese puño tirano
empecinado en seguir cabalgando
cuando
¡Ya nada tiene sentido!
Tú hueles a Luna
¿Y yo?
Yo sólo a aguas de manantial
secuestradas de su entorno
y aisladas en una cárcel de vidrio.

Y huelo a aguas llorosas
a trasplantes de saliva
a injertos de sudor linfático.

Huelo a Amor nulo y agónico
por la Luna
de los ojos de tu olor.

Tú. Tú hueles a
Amor.

11 diciembre, 2009

Olvido

Traigo en los ojos el Mar
en la Mirada una Luna
Arena y Sales en la Piel
y en las manos una bruma.

Agujas traigo en los dedos
espinas sobre la lengua
entre los dientes un miedo
y en los labios una queja.

Pero no espero del Aire
roces de Viento o marea
ni una herida de su sable
ni un golpe de sus cadenas.

Por eso te entrego al Tiempo
lago de Olvido y Ausencia
y te anego en su Silencio
bajo eternas Aguas Muertas.

08 diciembre, 2009

Muerte y Vida

Muerte y vida se fundieron
en un orgasmo divino y eterno
y nacieron las estrellas
del coito sacrosanto
entre Amor y Olvido
entre Deseo y Miedo
cohabitaron Muerte y Vida
y nació el fuego.
Y la Luz creó las sombras
Y las sombras el Misterio
Y el Misterio fue el Amor
... y el AMOR
un bello SUEÑO.


06 diciembre, 2009

Buceando en mis profundidades


Me sumerjo en la verticalidad de los días
deshojando notas de tu guitarra muda
palpitando alientos que mastican ocasos
y te me pierdes en la distancia de los versos

04 diciembre, 2009

Soneto a la Ira


Por cada yema estallan mil latidos
cada uña despliega un corazón
se enturbia con la sangre la razón
perdiendo la noción de los sentidos.

Se desbordan los versos en bramidos
pronuncian la feroz acusación
y las palabras caen en aluvión
dejándonos los huesos doloridos.

Nos domina, nos vence y enajena
nos despoja del alma y la cordura
transformando las rocas en arena.

Nos sentimos caer desde la altura
llevando en nuestro cuello una cadena
de eslabones torcidos de amargura.

02 diciembre, 2009

Templo de diana

Resurgir del polvo
y de la nada,
elevar desde el subsuelo
cada pierna,
cada brazo,
cada lengua.

Alzarse
egregia
atravesando civilizaciones
y rozar de nuevo las nubes
y el viento,
mirando a hurtadillas
cada rayo de sol
que se despereza.